jueves, 14 de abril de 2016

Sobre el 14 de Abril de 1931

Se me encoge el alma cada vez que pienso en todas esas personas que lucharon por intentar sacar a España de este terrible agujero en el que lleva siglos retorciéndose, aguijoneada por esos parásitos que absorben su prístina conciencia e inoculan el veneno del miedo y la ignorancia. Sotanas y uniformes, carroñeros y depredadores, extremistas y fanáticos, terratenientes y caciques, patriotas de boquilla y ladrones del erario. 

Se me encoge el alma pensando en el oscurantismo en el que se ve sumergido este país por culpa de la avaricia y el ansia de poder de una élite de meapilas y fascistas que no han superado la Edad Media, herederos de un Imperio genocida sin más mérito que el de sacrificar a su pueblo en guerras absurdas y fomentar el analfabetismo de rosario en mano. 

Entonces llegó la República, con sus errores y fallos, para intentar arrojar algo de luz sobre esta oscura piel de toro, para intentar curtir esta España nuestra y sacarla de las tinieblas, hacerla despertar de ese largo sueño de la razón que no hacía más que producir terroríficos monstruos. Desgraciadamente los esperpentos se impusieron y las plazas se volvieron a llenar de hogueras donde se quemaban brujas, sabios y portentos. Tuvimos que decir adiós a ese himno que regaba los campos y sembraba las semillas del ingenio; las pobres mariposas se quedaron sin legua de tanto lamer ásperas biblias impuestas a golpe de culata de fusil y a los que preferían las flores se les aplicó la regla del tres de mayo, mientras sus verdugos exclamaban a voz en grito: ¡Vivan las caenas de nuestros amos!

No perdamos la memoria, recordemos el 14 de Abril con orgullo y no permitamos que los infames alzacuellos y los pastores de ganado humano nos roben lo que es nuestro: las luchas del pueblo, las aspiraciones de una España mejor, una España ilustrada, libre de patronos y señoritos de campo.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

Opciones...

- ¿Sabes?, todo esto es una falacia.
- ¿Que, qué?
- Una mentira, un engaño…
- Ya sé lo que es una falacia, pero qué quieres decir con eso.
- Quiero decir que estamos haciendo el imbécil.
- ¿Cómo que el imbécil, por qué?
- Porque así no vamos a ninguna parte.
- Mira, no te entiendo. Hace unos días no tenías ninguna duda y ahora me vienes con estas.
- Lo he estado pensando y lo mejor es que acabemos con esto antes de que no podamos controlarlo.
- ¿Ahora te vas a echar atrás? Increíble…
- Creo que deberíamos buscar otras opciones, estudiar otras alternativas, seguro que las encontramos. Estamos tan acostumbrados a hacer siempre lo mismo que se nos olvida que hay otros caminos. No podemos estar chocando eternamente contra el mismo muro.
- En serio, no te reconozco, ¿a qué viene todo esto? ¿Y a esta alturas de la película? ¿Ahora resulta que has tenido una iluminación mariana o qué?
- No es cuestión de iluminaciones divinas, es cuestión de tener diferentes tipos de vista. De no cerrarse a otras posibilidades. Sólo te pido que lo pienses.
- ¿Qué lo piense? ¡Esto es lo que habíamos pensado! Llevamos pensando esto desde hace semanas, ¿qué es lo que hay que pensar?
- No hace falta que te pongas así, sólo te estoy pidiendo un poco de paciencia y pensar en otras vías.
- Ya está todo pensado y repensado, ¿qué más vueltas hay que darle? Por dios…
- Ya sé que esto está más que pensado, lo que te estoy pidiendo es ver otras alternativas, sopesar otros caminos, otras opciones.
- ¿Qué otras opciones? ¿Dónde coño están esas opciones? Yo no veo más que un camino y es el que tenemos delante.
- Ese es el problema, la ceguera, no ver más allá de la zanahoria.
- ¡¿Pero qué zanahoria, ni qué cojones?! ¿Ahora te vas a poner en plan filósofo conmigo?

- Eh, disculpen. Si van a seguir discutiendo sálganse de la cola y cuando se decidan vuelven, que hay gente esperando para votar.
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Y así, amigas y amigos, concluye el ciclo interminable que se repite cada cuatro años en la vida de dos ciudadanos cualquiera.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Regresar...

Regreso a esta isla, no sé por cuanto tiempo, si prevalecerá la palabra o el silencio, pero regreso.

Regreso a esta isla y abro un nuevo camino compartido con un Viajante de pluma ligera, espontánea y elocuente. Abrimos una senda en la que combinaremos nuestros mundos internos entre trago y trago, una nueva isla de pensamiento abre sus puertas…

Viajen y sean bienvenidos a La Taberna del Perezoso.


miércoles, 11 de julio de 2012

Despedida incierta


Todo tiene su fin

Ya no me acuerdo de nadie,
no me acuerdo de nada,
no recuerdo lo que fue
ni lo que ocurrió,
he olvidado el ser
y no sé si supe estar,
ya no recuerdo si fui
o es que nunca estuve.

Realmente no me acuerdo de nada
y es posible que haya olvidado todo,
que mis recuerdos sean nubes de humo
desvaneciéndose en el vacío.
Sinceramente, no sé quién eres
o si alguna vez fuiste alguien,
alguien importante para mí,
un conocido, un amigo o un amor.

No sé nada de nadie
porque me olvido de recordar
y no me acuerdo de los recuerdos.
Pero si alguna vez fuiste algo conmigo,
un amor, un conocido o un amigo,
recuérdame que te recuerde,
que no sólo eres humo desvanecido,
que eres algo más que olvido;
recuérdame quién fuiste y que supiste estar,
acuérdate de recordarme tu nombre,
de nombrarte por quien eres
y contarme lo que ocurrió.

Si alguna vez fuimos algo,
acuérdate de recordarme
y de que yo,
no me olvide de nadie.



viernes, 23 de marzo de 2012

No somos nada en realidad...



Cierro mis ojos, sólo por un momento 

y el momento ya es parte del pasado.
Todos mis sueños, pasan ante 
mis ojos en ese instante de curiosidad.
Polvo en el viento, todo ello se reduce 
a mero polvo flotando en el viento.

martes, 28 de febrero de 2012

Desamor desgarrado VI: Rosas

Mendigo

Mendigar un beso
es como rebuscar en la basura:
sólo encuentras lo que otros
no quisieron y te conformas
con los desperdicios.

Mendigar pasión
es pedir sexo vació,
un placer inocuo
que suplica sentimiento
diluido hace tiempo.

Mendigar una caricia
es como tocar la roca inerte,
fría erosión de lágrimas inermes
y de suspiros que soplan
donde habita el olvido.

Mendigar una mirada
es como regalar rosas cortadas,
su belleza sólo perdura
un instante, hasta que tomas
conciencia de su decadencia.

Mendigar amor
es perderse en el laberinto
de tus propias ilusiones,
es vaciar una botella y
mezclar verdades con sueños,
es huir de la realidad
que golpea tu pecho.

Mendigar amor,
es morir por dentro.


viernes, 10 de febrero de 2012

Desamor desgarrado V: El tiempo pasa

De una forma u otra todo termina. Pasan los años, los días, las horas; pasan los segundos fugaces como estrellas, pasan las miradas, las caricias y los besos. Pasan los recuerdos que envenenan mi estanque de aguas cristalinas para el que ya no existe depuración alguna. Pasan el rencor y el dolor. Pasan las imágenes pasadas como a cámara lenta y se van guardando poco a poco en ese cajón sin fondo que alberga mis decepciones más oscuras.


Me coso la herida sobre una cicatriz antigua y aprieto bien el nudo para que tarde mucho en volver a abrirse, mientras me recreo en la impotencia del observador que todo lo ve desde fuera y va formando el puzle hasta unir todas las piezas. Es entonces cuando me pierdo en un laberinto de falsas nostalgias, de cristales rotos y espejos quebrados. Es entonces cuando torrentes de agua salada buscan una salida y se derraman sobre la virginidad de áureos pliegos.

El tiempo pasa y el olvido juega a curar las heridas dejando reminiscencias de lo que fue y no es, de lo que pudo haber sido y no fue por la intromisión de las falacias y su mezquino triscar. 
De una manera u otra todo acaba para dar paso a nuevas formas de vida: se desangra una flor y nace el perdón, arde una ilusión y de sus cenizas nace un sueño, muere un corazón y nace un verso de un suspiro entrecortado cómplice de la soledad.


domingo, 15 de enero de 2012

Desamor desgarrado IV: Tu frialdad...


Ante tal maestría uno se queda sin palabras...