domingo, 27 de julio de 2008

Pensamientos de una noche de verano



Llevaba tiempo sin escribir y finalmente la noche me ha dado palabras. Ha sido ella la que ha arrancado de mí un trocito de mi ser para sellarlo a fuego en un papel.

Cuando escribo, normalmente, lo hago para mí; es como si extrajera mis recuerdos, mis pensamientos y sentimientos. Es descargar tensiones, es imaginar que no estoy solo y poder compartir mis sueños con algún desconocido de rostro familiar. Es hacer sentir al otro una sensación parecida a la que recorre mi cuerpo en el instante en el que me derramo sobre una virginal hoja de papel.

Es precisamente ahí donde quería llegar, porque últimamente he encontrado hijos de la noche que han conseguido estremecer esta humilde alma y en estos tiempos que corren se agradece. Y se agradece porque la originalidad parecer ser que ha pasado a convertirse en un fantasmagórico pensamiento que asusta a los que se hacen llamar “artistas”.

No es ya la originalidad lo que peligra sino la expresión, porque suelo ver palabras vacías por doquier, poemas que no son más que cáscaras, ruido que se disfraza de canción en un vano intento por asombrar en alguna fiesta de carnaval. Veo apariencia, veo una fiesta de disfraces donde nadie expresa nada, donde la ideología es una quimera; una fiesta de disfraces en la que bajo las máscaras y antifaces se esconden mundos grises y vacíos que solamente insinúan, pues no tienen una posición firme que defender.

Se dicen poetas porque una vez se les ocurrió escribir en verso a un amor fallido, se hacen nombrar pintores porque un buen día garabatearon en un lienzo, toman el título de músicos porque saben rasgar un par de acordes en una sufrida guitarra o se denominan cantantes aquellos que saben afinar con sus canciones favoritas. Y así podría seguir largo y tendido.
Queridos lectores, desde mi opinión (puntualizo que es mi propia opinión no vaya a salir algún exaltado que piensa que intento imponer mis forma de pensar, mas lo único que hago es defender mi postura ante una realidad tangible que nos va cubriendo poco a poco como nubes azabache que amenazan con descargar la tormenta sobre nuestras cabezas), el poeta, el músico, el escritor, el cantante, el etc. lo es porque se ha construido y ha sabido llevar una trayectoria que lo avala, no porque haya nacido con el título heredado de algún pasado nobiliario. Lo es porque ha demostrado que sabe hacer lo que mejor se le da, porque a lo largo de los años ha sabido crear maravillas del mundo que embellecen este esperpéntico lugar en el que nos ha tocado vivir.

Así que mis queridos naufraguit@s no hagan del arte una fachada en la que sólo importa cuán bonita queda por fuera, hagan que cuando entre uno en su interior no pueda cerrar la boca del asombro en el que se ha visto sumido ante tal belleza.



P.D.: Gracias a todos aquellos que siguen estremeciendo mi alma con sus palabras y sonidos.

P.D.2: No soy náufrago porque llegara a una isla desierta, soy náufrago porque me quedé a pensar en ella.

3 comentarios:

Enana dijo...

Precioso...muy alentador para escribir con plena dedicación..me gusta tu referencia a "cáscaras" y rezo por no caer en ese simple "quedar bien" y en que las palabras sean bonitas....de hoy intentaré con más fuerza que lo que escribo pueda llegar a mostrar mi alma..Gracias y un Fuerte abrazo..me gusta que te quedases en la isla a pensar..han nacido muchas cosas buenas de esa reflexión un ejemplo es tu blog. Saludos

Un viajante dijo...

Gracias a ti, mi querido amigo.
Gran reflexión, como siempre.

Un saludo desde el tren.

My dijo...

Ahora yo también, soy náufrago en Tu Isla, porque me quedo cada noche a pensar contigo.

Eres muy crítico pero me gusta, sabes lo que quieres y lo valoras cuando lo encuentras.

.. lo que más valoro yo de tu isla perdida es el silencio.
se respira, se siente, se toca la paz.

me duermo otro ratito más..
sshhh..