sábado, 23 de agosto de 2008

Pasen, escuchen y lean...



Sueños de fuego

Arde el cielo,
cenizas cubren mi cuerpo de fina escarcha incandescente.
Gris se tiñe el cementerio,
un torbellino hace estragos en mis recuerdos,
llora la herida de viejos compañeros.
El alma se disfraza de invierno
con colores de hojas de otoño,
y un corazón se despluma al caer al suelo.

Arde el cielo,
pensamientos derretidos gotean al ritmo de la muerte.
Sudor que riega flores de olvido,
vientos que arrastran pétalos inertes
en una danza invisible de colores fríos.
Ya no recuerdo a qué huelen los sueños.
Quizá sea porque están lejos,
quizá sea porque están muertos,
quizá no quiera verlos.

Arde el cielo,
respiro el hollín que deja un ángel al escapar del infierno.
Vuela tan alto que se hace nube,
tan descuidado que no ve el fuego,
y su voz dormida desciende hasta morir conmigo.
Ya olvidé a qué saben los sueños.
Quizá sea porque no los veo,
quizá sea porque no los tengo,
quizá todos ardieron.


3 comentarios:

Vampiresa dijo...

No dejes caer tus sueños en el olvido, no dejes que el otoño invada el verano, no dejes que un día gris te impida ver el arcoiris...

A pesar de todo, es una bella poesía...

Besicos!

Poeta Despierto dijo...

No todos ardieron, hermano.....tu momento empieza ahora y el nuestro el año que viene..asi que no todo esta derretido ni chamuscado.Bueno quiza esten derretidas la continuidad y la consecuencia, pero a lo mejor nunca estuvieron muy frias que digamos.

1 abrazo cargado de sueños y proyectos de futuro que vienen y ninguna llama podrá arrasar.....

My dijo...

los sueños saben a tus manos en la arena, recogiendo soles para un nuevo amanecer en tu isla, hilando estrellas para guarecerse en la noche.

los sueños saben a esa hebra inquebrantable que no cede, que es la esperanza de seguir estando vivos, de mantenerse a salvo en la tormenta, para despertar con el aguacero en las mejillas.

los sueños saben a tu voz dandole vida a estos versos, a tus labios entonando cada sílaba, a tu fuego que no cesa.. que no se apaga.. que mantiene encendida la llama de los demás.