lunes, 27 de abril de 2009

martes, 21 de abril de 2009

Una ventana, muchos paisajes II: Nubes


Un nuevo paisaje muestra mi ventana, un paisaje de ese mundo que observo desde las alturas. Nuevos horizontes con distinta luz, mismas vistas con diferente perspectiva. Se abre el portal hacia la fantasía y brotan pequeñas reflexiones tímidas nacidas de la paz de esta isla.

Hoy los espíritus de la isla me han hablado y me han dicho: “Aguarda, no te marches. Mira al cielo y descubre el carácter de las nubes”.
He mirado al cielo y he visto que surcan la bóveda celeste tranquilas y cambiantes arrastradas por una fuerza invisible. Si se enfadan oscurecen y descargan toda su rabia con luz y lluvia furiosa. Si están tristes lloran gotas pesadas que calan hasta lo más hondo, pero también pueden llover felices con esas lágrimas que refrescan el espíritu mientras te empapas de su alegría en lo más profundo de tu ser.

Las nubes pueden pasear inocentes, dedicarse a observar; pero pueden ser duras y mandar granizo contra sus enemigos o nevarles el camino para ralentizar su marcha. A sus amigos pueden dar sombra cuando el sol quema demasiado o llenar el río antes de que se extingan sus aguas. Pueden ser compasivas y aguantar las ganas, descargar donde nadie salga herido; aunque también hay nubes que inundan, estropean cultivos o rompen paraguas. Nubes blancas que sorprenden con lluvias de agujas o nubarrones oscuros que amenazan con algo que nunca llega.

Oigo hablar de incertidumbre, mas hoy los espíritus me han enseñado una gran lección: “descubre el carácter de las nubes”. Sólo hace falta detenerse un instante, observar y descifrar las formas, no dejarse llevar por la primera impresión porque las nubes sí, son cambiantes, pero las respuestas están ahí, en el cielo.

martes, 14 de abril de 2009

Simbiosis entre música y paisaje




"Nosotros escogemos a quien dejamos entrar en nuestro mundo"

viernes, 10 de abril de 2009

Mismas aguas, distintos ríos...

Big Fish



La historia de mi vida

Bebo de tus lágrimas
para poder respirar
como un pez fuera del agua.
El luto se desvela,
y dos ríos siameses
mueren antes de la mar,
barridos por la esperanza
de un feliz final.
Cuatro estrellas se enfrentan,
detienen el tiempo un instante,
y entre dulces bocados de colores
se entrelazan las historias
de dos caminos discordantes
que convergen entre rayos de sol y luna,
lejos del reloj y sus agujas.
Inmortales, soñadores de agua azucarada
nadando a contracorriente,
desprendiendo reflejos de plata,
una historia sobre piedra
que el martillo relata
a golpe de sabores
de fruta y escarcha.

"No diré no lloréis, pues no todas

las lágrimas son amargas"

jueves, 2 de abril de 2009

Paradoja entre poesía y música

Tragedia griega

Cicatrices de otras guerras,
palpitantes y premonitoras,
se dibujan sobre mi piel
narrando viejas historias.
Como el hilo de lana
en manos de las Moiras,
sólo hace falta un corte dorado
para detener esta parodia.
Héroe de mil batallas,
todas ellas sangrientas,
vencido en la victoria,
amarga recompensa.

Tanto tiempo con ella puesta
que su frío no me molesta,
es mi piel así de dura,
es mi piel mi armadura.
Atrofiado el tacto,
sólo siento las espinas,
mi destino ya está hilado
con oscuras hebras retorcidas.
Cicatrices de otras guerras,
palpitantes y premonitoras,
tatuadas sobre mi cuerpo
con la rueca de las Moiras.