miércoles, 11 de julio de 2012

Despedida incierta


Todo tiene su fin

Ya no me acuerdo de nadie,
no me acuerdo de nada,
no recuerdo lo que fue
ni lo que ocurrió,
he olvidado el ser
y no sé si supe estar,
ya no recuerdo si fui
o es que nunca estuve.

Realmente no me acuerdo de nada
y es posible que haya olvidado todo,
que mis recuerdos sean nubes de humo
desvaneciéndose en el vacío.
Sinceramente, no sé quién eres
o si alguna vez fuiste alguien,
alguien importante para mí,
un conocido, un amigo o un amor.

No sé nada de nadie
porque me olvido de recordar
y no me acuerdo de los recuerdos.
Pero si alguna vez fuiste algo conmigo,
un amor, un conocido o un amigo,
recuérdame que te recuerde,
que no sólo eres humo desvanecido,
que eres algo más que olvido;
recuérdame quién fuiste y que supiste estar,
acuérdate de recordarme tu nombre,
de nombrarte por quien eres
y contarme lo que ocurrió.

Si alguna vez fuimos algo,
acuérdate de recordarme
y de que yo,
no me olvide de nadie.



viernes, 23 de marzo de 2012

No somos nada en realidad...



Cierro mis ojos, sólo por un momento 

y el momento ya es parte del pasado.
Todos mis sueños, pasan ante 
mis ojos en ese instante de curiosidad.
Polvo en el viento, todo ello se reduce 
a mero polvo flotando en el viento.

martes, 28 de febrero de 2012

Desamor desgarrado VI: Rosas

Mendigo

Mendigar un beso
es como rebuscar en la basura:
sólo encuentras lo que otros
no quisieron y te conformas
con los desperdicios.

Mendigar pasión
es pedir sexo vació,
un placer inocuo
que suplica sentimiento
diluido hace tiempo.

Mendigar una caricia
es como tocar la roca inerte,
fría erosión de lágrimas inermes
y de suspiros que soplan
donde habita el olvido.

Mendigar una mirada
es como regalar rosas cortadas,
su belleza sólo perdura
un instante, hasta que tomas
conciencia de su decadencia.

Mendigar amor
es perderse en el laberinto
de tus propias ilusiones,
es vaciar una botella y
mezclar verdades con sueños,
es huir de la realidad
que golpea tu pecho.

Mendigar amor,
es morir por dentro.


viernes, 10 de febrero de 2012

Desamor desgarrado V: El tiempo pasa

De una forma u otra todo termina. Pasan los años, los días, las horas; pasan los segundos fugaces como estrellas, pasan las miradas, las caricias y los besos. Pasan los recuerdos que envenenan mi estanque de aguas cristalinas para el que ya no existe depuración alguna. Pasan el rencor y el dolor. Pasan las imágenes pasadas como a cámara lenta y se van guardando poco a poco en ese cajón sin fondo que alberga mis decepciones más oscuras.


Me coso la herida sobre una cicatriz antigua y aprieto bien el nudo para que tarde mucho en volver a abrirse, mientras me recreo en la impotencia del observador que todo lo ve desde fuera y va formando el puzle hasta unir todas las piezas. Es entonces cuando me pierdo en un laberinto de falsas nostalgias, de cristales rotos y espejos quebrados. Es entonces cuando torrentes de agua salada buscan una salida y se derraman sobre la virginidad de áureos pliegos.

El tiempo pasa y el olvido juega a curar las heridas dejando reminiscencias de lo que fue y no es, de lo que pudo haber sido y no fue por la intromisión de las falacias y su mezquino triscar. 
De una manera u otra todo acaba para dar paso a nuevas formas de vida: se desangra una flor y nace el perdón, arde una ilusión y de sus cenizas nace un sueño, muere un corazón y nace un verso de un suspiro entrecortado cómplice de la soledad.


domingo, 15 de enero de 2012

Desamor desgarrado IV: Tu frialdad...


Ante tal maestría uno se queda sin palabras...