domingo, 18 de diciembre de 2011

Desamor desgarrado III: La despedida



Sencillamente continúo mi camino y si vuelvo la vista atrás es para intentar no tropezar dos veces con la misma piedra.
La vida al pasar, las vueltas que da...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Desamor desgarrado II

Mutismo impuesto

Mudo de ti,
de tus locuras y pasiones,
de tus tornadizos humores.
Entre dos aguas naufragan
a ritmo de balada
los pecios de mi espuria paciencia,
mientras tus oscuros ojos brujos
me confunden y embelesan,
haciéndome sentir como un pelele inútil,
como a un jinete sin cabeza;
mas tu conjuro estalla,
el sortilegio se desvanece
junto con tu agridulce magia,
no son más que trucos vacíos,
volutas de humo que se pierden
entre dolor y lágrimas amargas.

Mudo de ti,
de tus razones y excusas,
de tus elaboradas mentiras
atrapadas en la rueda del eterno retorno,
donde el pasado es olvido,
donde el presente una quimera
que devora el futuro vacío
repleto de estériles promesas
que gracias a tu embrujo
desbordaron mis defensas.
Yugo de almizcle, besos de ponzoña
de un amor malsano,
intentando encadenar mi alma
con hechizos afrodisíacos.
Tú, dueña de la nada,
malabarista de ilusiones rotas
por un latir desacompasado,
arritmia que busca atentos esclavos,
corromper inocencias ignotas
para alimentar las ansias
de un Dios profano sin más querencia
que sus caprichos mundanos.














lunes, 5 de diciembre de 2011

Desamor desgarrado

La correspondencia de Amar

Es la maldad insurrecta
de mi psique más oculta,
herrumbrosas catacumbas
de las humedades de mi pecho
obnubilado por los gritos
y estertores de los presos.
Todo es luz, brillo y esplendor
en las calzadas del Imperio,
mas llueve sobre mojado
sobre el moho del Evangelio.
Ama a tu prójimo
y desgarra este noctámbulo disfraz
de cristales rotos y deshechos,
esta máscara diurna para ausentes
que hemorragian lo sagrado
nombrando a lo sacrosanto
en ardientes rituales paganos.
Una tentación tras otra,
pecados superpuestos
hilvanando las condenas
de cadáveres insurrectos
que forman una sacrílega montaña
expuesta a los crueles vientos,
suspiros entrecortados
en las humedades de mi pecho.