-- Patch Adams --
Ojalá los hechos reales dieran para hacer más películas como esta....
Ojalá esta actitud se extendiera a infinidad de profesiones...
Ojalá nunca se pierda esta fuerza...
Mi isla sólo es hallada por aquellos que en su afán por encontrarse se pierden y llegan a un lugar donde reina el pensamiento.
-- Patch Adams --
Ojalá los hechos reales dieran para hacer más películas como esta....
Ojalá esta actitud se extendiera a infinidad de profesiones...
Ojalá nunca se pierda esta fuerza...



Detrás de cada poesía hay un mensaje oculto...




Todavía quedamos mujeres y hombres con memoria, quedamos aquellos que no olvidamos la injustica, todos aquellos que tenemos la fuerza para hacer de éste un mundo mejor y para ello no se pueden borrar de la memoria a los salvajes civilizados escondidos tras máscaras de cinismo e hipocresía.
Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos...



La llama de la esperanza sigue encendida...

Cuando miras demasiado tiempo a los ojos del mundo un pensamiento cruza tu mente, tolerancia y golpes de amor...
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Porque a veces su ceguera no me convence...
El silencio es el homenaje para este gran hombre...escuchen...
Esta canción va dirigida para tres hombres que viajan despiertos en un tren expreso entre poemas y soliloquios iluminados por el faro del pensamiento.
Que comience la sintonía del cuarteto de cuerda...




Sueños de fuego
Arde el cielo,
cenizas cubren mi cuerpo de fina escarcha incandescente.
Gris se tiñe el cementerio,
un torbellino hace estragos en mis recuerdos,
llora la herida de viejos compañeros.
El alma se disfraza de invierno
con colores de hojas de otoño,
y un corazón se despluma al caer al suelo.
Arde el cielo,
pensamientos derretidos gotean al ritmo de la muerte.
Sudor que riega flores de olvido,
vientos que arrastran pétalos inertes
en una danza invisible de colores fríos.
Ya no recuerdo a qué huelen los sueños.
Quizá sea porque están lejos,
quizá sea porque están muertos,
quizá no quiera verlos.
Arde el cielo,
respiro el hollín que deja un ángel al escapar del infierno.
Vuela tan alto que se hace nube,
tan descuidado que no ve el fuego,
y su voz dormida desciende hasta morir conmigo.
Ya olvidé a qué saben los sueños.
Quizá sea porque no los veo,
quizá sea porque no los tengo,
quizá todos ardieron.
Un poquito de mí...

A riesgo de que digan que estoy loco
por no buscar el oro en lo que toco,
no pienso rebelarme contra mi enajenación.
Cansado de vivir sin salvavidas,
sé bien que no es la mano del Rey Midas
la que vendrá a salvar mi naufragado corazón.
Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...
Me advierten "mira, no juegues con fuego,
respeta al menos las reglas del juego
o hazte a la idea de tener a mano un extintor".
Declaro que me bato en retirada,
no sé jugar con las cartas marcadas,
será que nunca tuve vocación de ganador.
Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...
Me recomiendan que no escupa al cielo
si mi propósito es pisar el suelo
y no cruzar una tormenta en vuelo sin motor.
Aunque me expulsen de sus paraísos
no pienso doblegarme a sus avisos
y menos si quien viene a darme aviso es un traidor.
Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...

Mis querid@s naufraguit@os, vean de la mano de Woody Allen a lo que me refería con las palabras de hace dos días. Cuánto daño está haciendo el postmodernismo...
En fin, disfruten de la reflexión...


Cambiando un poco la línea argumental anterior, hoy Woody Allen y su magnífico manejo del séptimo arte nos enseña hasta qué punto llega la pedantería postmoderna.
Naufraguit@s míos, si la vida fuese así de fácil...
Porque son la mejor compañía...

Ellas
La poesía en silencio,
la música sin ruido,
la pintura con nadie.
La poetisa soledad
crea una melodía
acariciando un lienzo
con el pincel del aire.
Silencio entre los versos,
ruido de instrumentos,
ausencia en los cuadros.
La mujer ausente
dibuja estrofas
con las notas de una canción
que sólo ella leyó.
La poesía se dibuja,
La música se escribe,
La pintura se escucha.
En este día de tormenta, la voz del silencio dice que cada vez que llueve es porque un ángel llora la muerte de la justicia, lágrimas que riegan los campos donde crecerán aires de revolución.

pasillo, subí por unas escaleras de caracol, abrí bruscamente la puerta que apareció frente a mí y entré en una gran sala de aspecto diáfano con armas colgadas por toda la pared, armas de todo tipo.
Porque hay días vacunados contra el olvido...Como continuación de la entrada anterior os dejo aquí una obra maestra proveniente de Alemania, que ha pesar de no ser tan conocida como cualquier producción del omnipotente Holliwood, es para mí una gran película que os animo a ver entera y no conformaros con estos cortos 4 minutos.
Así que mis queridos compañer@s, que disfruten de la reflexión...
Mis querid@s naufraguitos y naufraguitas, hoy os dejo con Woody Allen y como suelo hacer en estos momentos, mejor disfrutar del vídeo que entretenerse con comentarios que no harían mas que repetir lo que podéis ver por vosotros mismos.

que justificar mi propia locura.
Porque un sueño vale más que mil palabras...Hoy rompe el silencio un hombre con guitarra y bombín, que consigue acallar a las olas y enmudece al viento para inundar con su voz rajada hasta el lugar más recóndito de mi isla.
No se paren a oir, mis queridos naufraguit@s, deténganse a escuchar...


Esto no está dirigido hacia los ciudadanos de los EE.UU. sino hacia su Gobierno neoliberal y la oligarquía que se encarga de masacrar por dinero.
Esto va en contra de la guerra de ríos de sangre negra, contra el imperialismo, contra el monopolio de la guerra, contra el terrorismo de Estado, contra la impunidad de los asesinos de guante blanco...en definitiva contra aquellos que llenándose la boca de democracia no son más que los constructores del Gran Reich Yanki.

Hoy he comprado un cuadro, no sé porqué, no soy aficionado al arte, pero aquel hombre me hipnotizó con su mirada y no pude evitar acercarme.
Era un personaje bastante curioso, barba abundante y canosa, gafas redondas y pequeñas, vestía de forma muy peculiar, parecía algún espadachín a sueldo salido de la imaginación de Pérez Reverte mezclado con un lúcido Quijote…
- Hola Náufrago, tengo algo para ti.
Me quedé sorprendido, ¿cómo aquel extraño vendedor ambulante sabía mi nombre?, pero no mi nombre sino mi pseudónimo, es decir, sabía quién era, aunque no quién era para los demás sino quién era para mí mismo.
- No te preocupes no soy de la CIA ni del servicio secreto, - una leve sonrisa se dibujó en aquel rostro semioculto - dejémoslo en que soy un viejo amigo.
Yo seguía sin salir de mi asombro e intentaba escrutar aquel rostro oscurecido por la sombra de un sombrero de ala ancha. Tras fracasar en mi intento por descubrir quién era aquel anónimo personaje me atreví a hablar:
- ¿Quién eres?
- Ya te lo he dicho, ¿es que no escuchas? Soy un viejo amigo.
- Viejo sí, pero amigo…no sé. No recuerdo haberte visto nunca.
- ¡Jaja!, no soy tan viejo como parece pequeño aprendiz. Y respecto a lo de haberme visto, pues quizá no lo hayas hecho, pero porque no has querido.
¡Pero bueno! Vamos a lo que vamos…tengo algo para ti.
- ¿Qué es?
- Un cuadro.
- ¿Un cuadro?
- Sí un cuadro – rebuscó entre sus cosas y sacó un lienzo de unos 40cm de largo y 30 de alto - Toma cógelo, es tuyo.
Receloso, aunque picado por la curiosidad, lo agarré y lo observé atento. Quedé absorto hasta que la voz de “mi amigo” me sacó de mi abstracción:
- Verás que es un paisaje vacío, pero no te preocupes se irá completando con el tiempo.
- Yo no sé dibujar – le dije sin levantar la mirada de mi cuadro.
- En ningún momento te he dicho que tengas que saber dibujar, ni tienes que aprender, mas tu cuadro se irá completando, ya lo verás.
De repente comenzó a llover y raudo resguardé mi cuadro como pude en mi mochila. Cuando alcé la mirada mi “viejo amigo” se había esfumado, debía de correr como un condenado porque no llegué a ver cómo se alejaba por alguno de los extremos de la calle.
Qué extraño personaje…la verdad es que estas cosas sólo me suceden a mí, creo que tengo una especie de imán que atrae a los locos, pero locos extraños si es que eso existiera.
No llevo paraguas, pero no me importa, me gusta que me llueva. Me gusta sentir las gotas recorrer mi rostro hasta que deciden suicidarse y lanzarse al vació para estallar en racimo.
No paró de llover en todo el camino, es más diría que conforme me iba acercando a mi casa más intensa se hacía la lluvia.
Los paraguas son una mierda, siempre termino rompiéndolos o perdiéndolos por algún lugar, además siempre que lo llevo no llueve o llueve con viento, lo que lo hace inútil y cuando lo dejo en casa siempre me llueve, pero en fin qué más da, si me gusta mojarme.
A los veinte minutos caminando bajo la lluvia llegué a mi casa, saqué las llaves, abrí la puerta, me descolgué la mochila, me quité el abrigo empapado y saqué mi cuadro. Seguía vacío, un paisaje con no más que árboles, montañas y nubes; podría decirse que es el típico paisaje que imagina un niño cuando se le manda que dibuje uno.
Subí las escaleras y entré en mi cuarto, silencioso y oscuro. Encendí la luz y rápidamente supe donde iba a colgar mi cuadro, así que sin darle más vueltas fui a por las herramientas necesarias e hice un par de agujeros en la pared, encajé dos alcayatas…et voila!

Devolví las herramientas a su sitio y cuando entré de nuevo en mi cuarto vi que había algo nuevo en mi cuadro. Pensé que era una mancha, pero conforme me iba acercando me daba cuenta de que era una figura humana, como una sombra sin rostro definido, no sabría decir si era hombre o mujer.
Allí estaba de pie, como observándome desde la oscuridad, una figura solitaria en mitad de aquel paisaje…