jueves, 13 de marzo de 2008

El mito de la caverna


Entre febriles pensamientos un haz de luz ilumina la caverna de un filósofo condenado a ver sombras pasar, mientras encadenado, sabe que las sombras son proyectadas por verdades de un mundo de sol.
Una melodía inunda la cueva y las cadenas estallan, el techo comienza a derrumbarse y el suelo baila sin un ritmo definido.
Corre y corre entre escombros y charcos surgidos del trajín de su pensar. Corre y corre, huye hasta ver la salida y nada más salir tropieza y cae arrodillado con la cabeza sumisa.
Siente calor en la nuca, levanta la mirada y un insolente sol ciega por un instante al pensador hasta que sus ojos se acostumbran al infinito paisaje que se extiende fuera de su prisión de roca.
Ahora puede ver su propia sombra y puede ver cómo las sombras nacen de los pies de las cosas y no viven en una pared fría y dura.
Ahora puede respirar aire puro y no el espeso ambiente viciado de su antigua cárcel.
Ahora puede…


Espero disculpen la ausencia, pues todo náufrago sabe que no siempre la botella trae mensaje.

1 comentario:

Anónimo dijo...

también quiero darte a tí las gracias por hacer que confíe cada día en la magia de la mente humana y por seguir luchando por que esa magia se extienda...GRACIAS, UN FUERTE ABRAZO DESDE EL OTRO LADO DEL OCÉANO...