miércoles, 3 de diciembre de 2008

Hablo de libertad

Hoy, amigos míos, quiero hablaros de libertad.

Algunos ya habrán empezado a pensar y dirán, llevándose las manos a la cabeza, que cómo me atrevo con semejante concepto; otros, en cambio, estarán evocando reparto de amor y bienes materiales, mientras el resto piensa sobre las opciones que les voy a ofrecer.

A todos ellos decirles que estén dispuestos a escuchar un argumento totalmente distinto, ya que voy a hablarles de verdadera libertad que va más allá del simple concepto de manual o diccionario.

Señores, la libertad no tiene ideología, no es una propiedad y, sabedlo, no nacemos libres. La libertad es un estado de la mente humana que hay que ganarse poco a poco hasta alcanzar la plenitud en nuestra psique y así poder ser libres. La libertad ni se compra ni se vende, no puede verse ni olerse, no se puede tener o poseer; sólo puede sentirse y solamente sabe quién es libre el que lo es, pues nadie puede discernir en el sentir de la libertad sobre otro. Pero sabed esto, el que es libre es capaz de reconocer a los que también lo son.

Yo digo a aquellos que dicen que todos nacemos libres, que se equivocan, que la libertad no debe repartirse como mercancía de forma gratuita porque entonces se pierde su virtud y se convierte en esclavitud. Libertad es un concepto que nunca tiene que ir en solitario, necesita de su compañera inseparable, la RESPONSABILIDAD. Sí, han oído bien, libertad y responsabilidad son dos siamesas que se complementan y no pueden vivir separadas la una de la otra. He aquí la razón por la cual no nacemos libres, porque no nacemos responsables. La responsabilidad es algo que se aprende a lo largo de los años, que se aprende y se practica, puesto que la libertad es para practicarla y no para contemplarla como se observa un trofeo.

Compañeros, aprendamos a ser libres, pues no todos tienen la suerte de poder entrar en la escuela de la libertad. Seamos nosotros, henchidos de responsabilidad, los que practiquemos la libertad en su máxima expresión.

No creamos que la multitud de opciones es ser libre, el ir a un supermercado y poder escoger entre tres marcas distintas de refrescos no nos hace libres.
No pensemos que hacer cuanto deseemos es ser libre, actuar sin control, desbordados de pasión e imbuidos por una barahúnda de sentimientos animales y egoístas no es ser libre. Famosa frase aquella que dijo “tu libertad termina cuando empieza la mía”, permítame su autor que le rectifique, puesto que la libertad cuando es real nunca termina. Así pues, debería ser “la responsabilidad de ser libre implica respeto a los demás”.

Ni enjambre de opciones ni libre albedrío, entonces se estarán preguntando qué es pues la libertad.
Yo digo que la libertad es un sentimiento, es la capacidad para librarse de ataduras sociales e ir más allá de lo que captamos a simple vista, es pensar sin cadenas y agarrarse a unos ideales, vislumbrar la utopía y caminar hacia ella aunque sepamos que nunca la llegaremos a tocar; es mantenerse firme y no rendirse, luchar con amor por lo que creemos justo y bueno. La libertad es un estado en el cual ni la cárcel más oscura ni la tortura más brutal, puede apartarnos de nuestro camino sabiamente escogido.

La libertad, amigos míos, no es fácil de alcanzar y necesita trabajo, comprensión y siempre, repito, siempre va fundida con la responsabilidad. No jueguen a ser libres, séanlo. No sueñen con que son libres, séanlo.

Ser libres es un privilegio que no está disponible para todos. Hemos nacido en un lugar donde tenemos la posibilidad de ser libres, no insultemos a los que ni siquiera conocen esa maravillosa palabra porque las guerras, el hambre y la enfermedad ocupan todo su tiempo y su corazón. Aprovechemos nuestro privilegio para luchar para que la libertad recorra los lugares donde la justicia está condenada a muerte.

Así que, naufraguitos y naufraguitas, no manoseen la libertad. Hagan uso responsable de ella si la han alcanzado y si todavía no forma parte de ustedes, luchen por completar ese hueco con el que nace todo ser humano. Luchen por ustedes y por los demás…

2 comentarios:

My dijo...

libertad..... para mi.. es saber.. es sentir las ganas.. las ansias de ahogarme en tu mar para llegar a la orilla..
es poder elegir si esa noche quiero que me traigas la luna o que enciendas una vela para mi.

la libertad es soñar y sentir que nada es un sueño.. que la vida está a un chasquido de los dedos, que el mundo no se cansa de existir.
para mi la libertad es la consciencia de que vuelo sin mis alas, la responsabilidad de saber que al naufragar en tu isla he de cuidarte a ti también..
quizá, por eso.. me gusta ser libre, decir que soy libre! mirarte a los ojos y morder el miedo en tu boca y arrancarte esas palabras que no te atreves a decir.. (si.. tú también.. te sientes libre..) pero preferimos quedarnos sentados en una roca.. con el cosquilleo del mar en los pies y de la brisa devorando las horas..

preferimos el silencio, la consciencia de saber que escondemos el deseo, la responsabilidad de proteger al otro.. de ahuyentar los fantasmas que se enfrascan con el miedo..

libertad.. mmm.. me encanta el olor del mar.......... el arrullo de las olas.. si.. eso es la libertad.. sentarme aqui contigo a descifrar tu silueta, a desgajar tu soledad.

sshhh..

El Farero dijo...

Náufrago, como seres libres que somos (dentro de nuestro espacio y tiempo) no sólo reconozcamos la libertad en el hermano, vamos a compartirla con él.
Comparte tu hoguera conmigo, que yo te alumbraré cuando la lluvia quiera apagártela. La luz flaqueará en la noche y deberás mantenerte Despierto; o Viajar a otras orillas donde no llueva...
Nuestra libertad crecerá si vemos más allá de la propia...
Cantemos al unísono... un Abrazo desde el Faro.