lunes, 12 de diciembre de 2011

Desamor desgarrado II

Mutismo impuesto

Mudo de ti,
de tus locuras y pasiones,
de tus tornadizos humores.
Entre dos aguas naufragan
a ritmo de balada
los pecios de mi espuria paciencia,
mientras tus oscuros ojos brujos
me confunden y embelesan,
haciéndome sentir como un pelele inútil,
como a un jinete sin cabeza;
mas tu conjuro estalla,
el sortilegio se desvanece
junto con tu agridulce magia,
no son más que trucos vacíos,
volutas de humo que se pierden
entre dolor y lágrimas amargas.

Mudo de ti,
de tus razones y excusas,
de tus elaboradas mentiras
atrapadas en la rueda del eterno retorno,
donde el pasado es olvido,
donde el presente una quimera
que devora el futuro vacío
repleto de estériles promesas
que gracias a tu embrujo
desbordaron mis defensas.
Yugo de almizcle, besos de ponzoña
de un amor malsano,
intentando encadenar mi alma
con hechizos afrodisíacos.
Tú, dueña de la nada,
malabarista de ilusiones rotas
por un latir desacompasado,
arritmia que busca atentos esclavos,
corromper inocencias ignotas
para alimentar las ansias
de un Dios profano sin más querencia
que sus caprichos mundanos.














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