martes, 20 de octubre de 2009

Todo tiene su contrario

La redención del odio

Odio,
psicofonía insoportable
que ciega los sentidos
y envenena las bondades.
Odio que atrapa la esperanza
marchitando la ilusión,
dejándonos exangües.
Odio oculto,
que no espera,
que amordaza al perdón
y quema penitencias.
Odio arraigado
profundo y decadente,
que nos hunde en un pozo
de demonios y serpientes.
Odio oscuro,
traficante de rencores
que asesinan silenciosos
a los nobles corazones.
Odio inútil,
tormenta incontrolable
impuesta por el yo
que erosiona voluntades.
Odio suicida,
que impide al amor
conjugar con la inocencia
imputando soledades.
Odio fugaz,
que escapa y desaparece
permitiendo la redención
de un dolor transcendente.


3 comentarios:

Laluz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Laluz dijo...

Al igual que el pensamiento que decía Aute, el odio no puede tomar asiento. Yo no lo quiero ni de compañero de butaca. Nunca le he visto la cara, y espero que así siga siendo.

Un abrazo

*GEORGINA* dijo...

preciso, precioso.
lindo blog.
saludos
georgi.