La redención del odio
Odio,
psicofonía insoportable
que ciega los sentidos
y envenena las bondades.
Odio que atrapa la esperanza
marchitando la ilusión,
dejándonos exangües.
Odio oculto,
que no espera,
que amordaza al perdón
y quema penitencias.
Odio arraigado
profundo y decadente,
que nos hunde en un pozo
de demonios y serpientes.
Odio oscuro,
traficante de rencores
que asesinan silenciosos
a los nobles corazones.
Odio inútil,
tormenta incontrolable
impuesta por el yo
que erosiona voluntades.
Odio suicida,
que impide al amor
conjugar con la inocencia
imputando soledades.
Odio fugaz,
que escapa y desaparece
permitiendo la redención
de un dolor transcendente.
Odio,
psicofonía insoportable
que ciega los sentidos
y envenena las bondades.
Odio que atrapa la esperanza
marchitando la ilusión,
dejándonos exangües.
Odio oculto,
que no espera,
que amordaza al perdón
y quema penitencias.
Odio arraigado
profundo y decadente,
que nos hunde en un pozo
de demonios y serpientes.
Odio oscuro,
traficante de rencores
que asesinan silenciosos
a los nobles corazones.
Odio inútil,
tormenta incontrolable
impuesta por el yo
que erosiona voluntades.
Odio suicida,
que impide al amor
conjugar con la inocencia
imputando soledades.
Odio fugaz,
que escapa y desaparece
permitiendo la redención
de un dolor transcendente.



3 comentarios:
Al igual que el pensamiento que decía Aute, el odio no puede tomar asiento. Yo no lo quiero ni de compañero de butaca. Nunca le he visto la cara, y espero que así siga siendo.
Un abrazo
preciso, precioso.
lindo blog.
saludos
georgi.
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