lunes, 26 de abril de 2010

Tras un largo silencio...

Arder

Todo arde a mí alrededor,
imparable, inevitable,
fugaz como la chispa
que prende un alma incombustible
y sin embargo sucumbe
a las caricias del fuego,
llamas que lamen la inconsciencia
del locuaz novicio nuevo.

Todo arde y me atrapa,
imparable, irremediable.
Pretéritas ilusiones incandescentes
crepitan en la mente
horadando la realidad,
la falsa realidad de los dementes
sin más locura que soñar
con su verdad constantemente.

Acaece el final y todo arde,
irremediable, inevitable,
ya no importa la dimensión del tiempo,
es hora de atravesar las brasas,
las cenizas privativas del infierno,
arrancar los dardos del escarnio
más ardientes que el propio fuego,
liberando así el alma del estático remiendo.

Todo arde y termina,
inevitable,
irremediable como el caos
e imparable como el orden.
Todo arde,
todo es ceniza.





3 comentarios:

El Farero dijo...

..."Vamos juntos, compañero... Vamos juntos, compañero"...
Para la prosa lacónica del Expreso y el poema que crepita en la Isla... Decido romper brevemente mi silencio...

Nadando en un mar violento buscamos el bálsamo que nos salve... ya a miles de kilómetros... ya en la esquina de una boca...
Aunque parezca que el mar nos ahoga, recordad que el aire lo guardamos en nuestro pecho.

Un abrazo, compañeros...

Marina dijo...

Fantasticos versos, pareciera una obsesión, pero es puro fuego este poema, me engancharon de lleno estas llamas, felicitaciones y saludos.

Laluz dijo...

Todo arde amigo. Pero el fuego purifica. Sin duda. Ando perdida. Entre fuegos y cenizas. Prendiendo cerillas. Y no sé cuánto me he perdido.

Un abrazo desde lejos, pero cerca.