domingo, 23 de mayo de 2010

Por una simple imagen...

Estoico dolor

Algo se ha roto en mil pedazos dentro de mí,
no sé cuándo ni cómo,
pero es ahora
que siento los cristales estallar.
Uno tras otro
se precipitan en el lago
donde guardo todas mis penas,
lágrimas saladas de agua dulce
que amargan el silencio,
ese silencio imposible de uno mismo
cuando está con nadie.

¿Qué hacer cuando un corazón de piedra se quiebra
y vuelve a sangrar lava incandescente?
¿Qué hacer cuando el aliento
se convierte en un resuello entrecortado?
¿Qué hacer cuando el alma es un seísmo
que hace temblar toda tu piel, todo mi ser?

Algo se ha roto en mil pedazos dentro de mí,
no sé cómo ni cuándo,
pero es ahora
que siento los cristales estallar.
Uno tras otro
explosionan y me empujan,
me arrastran inevitablemente
hacia ese abismo sin explorar,
oscuridad dormida que comienza a despertar,
cada vez más lúcida,
cada vez más dolorida,
como realidades inconexas
que se mezclan en el recuerdo
para evocar batallas perdidas.

¿Qué hacer cuando los sueños son igual que la vigilia?,
vigilia tormentosa y repleta de espinas.
¿Qué hacer cuando las rosas sangran y se marchitan
entre unas manos de ponzoña y ruina?
¿Qué hacer cuando los pétalos se deshacen como el barro?,
frente a mí, frente a mis años, frente a mi vida.
Qué hacer si el amor es una quimera enloquecida
que rompe algo en mil pedazos,
no sé cómo ni cuándo,
pero es ahora que siento estallar los cristales
de espejismos y recuerdos olvidados.




1 comentario:

El Farero dijo...

Cada paso anterior deja una huella,
que lejos de borrarse, se incorpora
a tu saco tan lleno de recuerdos,
que cuando menos se imagina, afloran.
(Pablo Milanés)

Es el eterno retorno del que tanto hablamos...

Un abrazo fuerte, Náufrago.

Farero