miércoles, 9 de junio de 2010

Siguiendo la estela del Faro...



Vencedor y vencido

Se desgarran los papeles
de mi propia historia viva
y el tiempo
rompe su línea continua
dejando así escapar
las quimeras de antaño
y las venideras
que atacan sin clemencia
mi presente de quebranto
desgajado por la realidad mortecina.

El viento raja mi cara,
que ya no es rostro
ni es nada,
sólo niebla sin nombre,
pretéritas volutas grises
que forman la sombra
de una mentira
descarada y falaz.

Las noctámbulas heridas
que pasean irrisorias
me señalan como al reo
al que sólo le queda
una Luna para soñar.
Ya está escrita la historia
y a veces,
lo que está por llegar.

Cruel destino engañoso,
creas la falsa ilusión
de la infame desesperanza,
runas grabadas a fuego
en mi propia piel
que cuentan leyendas mordaces,
mitos que han de volver.

¿Quién se opone a lo escrito?
¿Quién se opone al destino?
Vencedor o vencido
qué más da
si uno muere con el pecho henchido,
en pie,
sabiendo que no se ha rendido,
que los falaces cuentos
son para los niños perdidos
sin gloria ni un camino.

Qué más da ganar o perder
cuando el juez
es un perro amaestrado
que ladra
a quien ladra su amo,
la mano invisible,
el horror inquisitivo.

No me importa
la victoria o la derrota,
ser vencedor o vencido.
No me importa el destino,
lo importante es sangrar
sin ser sometido,
dolor del guerrero,
sangre del estoicismo.

Qué más da ganar o perder
si uno muere con el pecho henchido,
en pie,
sabiendo que no se ha rendido.





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