martes, 15 de junio de 2010

Tormenta de verano...



Al igual que la tormenta azota las calles con látigos de luz y tambores de guerra, en mi interior estalla el sudor de las nubes contra la frágil estructura de cristal que protege mi alma cansada y húmeda.
Son ya muchas las grietas que dejan correr los vientos fríos congelando las espinas que rodean a mi corazón de musgo y piedra, vientos sin piedad hechos para erosionar hasta las montañas más altas y a las rocas más fieras.
De nada sirve intentar escapar, huir de lo invisible es como correr bajo el agua, huir de lo invisible es correr hacia la nada; es luchar contra tu propia sombra al atardecer.
Llega la noche y la ensordecedora batalla no termina. Salpica la sangre, restallan los aceros de luz, gritan las voces rendidas, silencio en el rostro de la derrota y las grietas se convierten en hendiduras horrorosas.
El caos se apodera de mí y el pensamiento se transfigura en enjambre tedioso imposible de gobernar. Es imposible volar bajo una lluvia de plomo que poco a poco va calando de un piso a otro.
No tengo miedo a mojarme, lo que me asusta es no volver a secarme jamás, pudrirme como la madera a la deriva que flota sin un rumbo y sin ideales que la dirijan. Caer en el vacío de la anomia infinita.



2 comentarios:

My dijo...

y sin embargo yo,
a veces,
cuando huyo de lo invisible
corro hacia ti.

te esperan mis velas prendidas
sobre cada pisada en tu arena.
siempre estuve ahi.

My dijo...

vuelvo para abrazarte,
para dejarte mi calma tras la lluvia, para llevarme de tu isla
la tormenta y la tempestad.