martes, 28 de febrero de 2012

Desamor desgarrado VI: Rosas

Mendigo

Mendigar un beso
es como rebuscar en la basura:
sólo encuentras lo que otros
no quisieron y te conformas
con los desperdicios.

Mendigar pasión
es pedir sexo vació,
un placer inocuo
que suplica sentimiento
diluido hace tiempo.

Mendigar una caricia
es como tocar la roca inerte,
fría erosión de lágrimas inermes
y de suspiros que soplan
donde habita el olvido.

Mendigar una mirada
es como regalar rosas cortadas,
su belleza sólo perdura
un instante, hasta que tomas
conciencia de su decadencia.

Mendigar amor
es perderse en el laberinto
de tus propias ilusiones,
es vaciar una botella y
mezclar verdades con sueños,
es huir de la realidad
que golpea tu pecho.

Mendigar amor,
es morir por dentro.


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