jueves, 2 de abril de 2009

Paradoja entre poesía y música

Tragedia griega

Cicatrices de otras guerras,
palpitantes y premonitoras,
se dibujan sobre mi piel
narrando viejas historias.
Como el hilo de lana
en manos de las Moiras,
sólo hace falta un corte dorado
para detener esta parodia.
Héroe de mil batallas,
todas ellas sangrientas,
vencido en la victoria,
amarga recompensa.

Tanto tiempo con ella puesta
que su frío no me molesta,
es mi piel así de dura,
es mi piel mi armadura.
Atrofiado el tacto,
sólo siento las espinas,
mi destino ya está hilado
con oscuras hebras retorcidas.
Cicatrices de otras guerras,
palpitantes y premonitoras,
tatuadas sobre mi cuerpo
con la rueca de las Moiras.




1 comentario:

Poeta Despierto dijo...

No es casualidad, la victoria final es la suma de amargas vistorias, de casi inmerecidas palmaditas en el hombro.

Ahora es el momento de la victoria final. Momento en que mirarás al camino del dolor como algo pasado y vendrán las risas, los besos y los Olivos de pensamiento que llenan tu Isla de verde esperanza con cielo y alguna que otra oportuna nube, para que el sol no queme....para que te deje ver el nuevo camino.

1 Abrazo, hermano