domingo, 30 de agosto de 2009

No es una despedida


Abuelo

Miro a mi alrededor y veo
la belleza de unos ojos tristes
por la partida del hombre que no volverá,
por el hombre que transciende más allá de lo terreno,
más allá de lo tangible
y permanece al alcance de los dedos.
Sólo queda el recuerdo
de aquello que fue,
mas ahora se convierte en el sonido
de cada latido de vuestras vidas.
Su alma es semilla,
germina en aquellos que escucharon,
que ofrecieron tiempo y sonrisas,
aquellos que supieron ser y estar,
que le regalaron parte de su vida.
Puede que muera la materia,
que la carne no sea más que ceniza,
pero vive su memoria
y sus palabras son vida.
Miro al frente y veo
a un hombre sin muerte,
hombre de buen destino
que ha encontrado su camino
reflejado en esos ojos tristes
caminantes y vivos.
Hombre, hombre y amigo,
hombre sin templo
que deja en nosotros su ejemplo.

2 comentarios:

Poeta Despierto dijo...

"Anchísimo como las paredes" y orgullo de sentir tu misma sangre.

Gracias hermano

Laluz dijo...

Me equivoqué en la búsqueda, y recalé en tu isla. Equivocarse, en muchas ocasiones, tiene premio.

Los viajes sin retorno no son despedidas.

Vaya una luz por aquellos que se fueron.