lunes, 7 de septiembre de 2009

Noches de música y soledad...


De nuevo la rutina del eterno retorno...

2 comentarios:

El Farero dijo...

Ayer, de Ángel González:

"Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.

Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra."

A veces, los días nos pasan tediosos, las noches se vuelven agónicas y es entonces cuando nos tenemos que agarrar a algo liviano como la música. Aunque también conviene escuchar a este hombre que suele compartir nuestro malestar, a la vez que nos da esperanza.

Un abrazo desde aquí arriba. Farero.

Laluz dijo...

Nada consiguió elevar cada momento a su máxima expresión, como la música.

Sea lo que sea lo que acucia, con música mejor. Si además puedes cantar...sublime. Que el que canta su mal espanta.

Un abrazo