"Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes, la tristeza invadió los corazones y hubo un claro movimiento de pánico hacia los tranvías que llevan los bañistas hasta el río.
A eso de las siete cruzó el cielo una lenta avioneta, y ni los niños la miraron.
Se desató el frío, alguien salió a la calle con sombrero, ayer, y todo el día fue igual, ya veis, qué divertido, ayer y siempre ayer y así hasta ahora, continuamente andando por las calles gente desconocida, o bien dentro de casa merendando pan y café con leche, ¡qué alegría!
La noche vino pronto y se encendieron amarillos y cálidos faroles, y nadie pudo impedir que al final amaneciese el día de hoy, tan parecido pero ¡tan diferente en luces y en aroma!
Por eso mismo, porque es como os digo, dejadme que os hable de ayer, una vez más de ayer: el día incomparable que ya nadie nunca volverá a ver jamás sobre la tierra."
A veces, los días nos pasan tediosos, las noches se vuelven agónicas y es entonces cuando nos tenemos que agarrar a algo liviano como la música. Aunque también conviene escuchar a este hombre que suele compartir nuestro malestar, a la vez que nos da esperanza.
2 comentarios:
Ayer, de Ángel González:
"Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.
A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!
La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!
Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra."
A veces, los días nos pasan tediosos, las noches se vuelven agónicas y es entonces cuando nos tenemos que agarrar a algo liviano como la música. Aunque también conviene escuchar a este hombre que suele compartir nuestro malestar, a la vez que nos da esperanza.
Un abrazo desde aquí arriba. Farero.
Nada consiguió elevar cada momento a su máxima expresión, como la música.
Sea lo que sea lo que acucia, con música mejor. Si además puedes cantar...sublime. Que el que canta su mal espanta.
Un abrazo
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