domingo, 27 de noviembre de 2011

Entre tú y yo...

Hay una distancia abismal entre tú y yo, un tajo que puede ser herida o barranco.
Yo me esfuerzo por intentar parar el tiempo mientras tú planeas el futuro desde tu presente.
Yo camino entre recuerdos empeñándome en mantener vivas tradiciones del pasado, revelándome contra el anonimato que tanto me gusta. 

Tú aprovechas todos los trenes que se detienen, sin importar la estación, sin importar a dónde te lleven. Se podría decir que estás escapándote, que vives huyendo de tu propia vida, pero en realidad lo que haces es vivir y seguir adelante; continuar corriendo en esta interminable carrera que siempre desemboca en un suspiro inacabado que no sabemos a dónde va.

Y yo, estático y asentado, parezco tenerlo todo mientras disfruto de los placeres de la vida, pero sin embargo paso una gran parte del día huyendo, escapando de este mundo tan real que sólo ofrece muerte y destrucción. No cojo trenes, cojo sueños y los guardo en cajitas de madera para poder soñar cuando yo quiera, cuando la realidad me gane la carrera y así tener la posibilidad de mantener con vida un día más a la esperanza.

Quizás pierda oportunidades, quizás me tachen de idealista, quizás tienen razón y me estoy ahogando en mi propia existencia, mas mientras tú te alimentas de realidad, yo me mantengo en pie con fantasías.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Mi regreso...

Finalmente regreso al lugar desde donde partí hacia aquella aventura que tanto necesitaba. Unos quizás viajan para buscar aventuras, emociones nuevas, por turismo e incluso por sexo; pero mi viaje era una necesidad, algo más allá de emociones emocionantes (válgame la redundancia). Una intranquilidad se estaba gestando en mi interior y tuve que reaccionar ante aquellos demonios que turbaban mi alma. Sin embargo descubrí que los demonios viajan contigo y tarde o temprano tienes que enfrentarte a ellos cara a cara.

Quizás el cambio de escenario me permitió hacer frente a esos fantasmas, el cambio me permitió avanzar en pos de una nueva etapa vital o quizás sencillamente fue una aventura perdida en mitad del tiempo, quizás todo se resuma en la ida y el regreso porque, ¿qué significa volver?


martes, 24 de agosto de 2010

De isla a isla

Un nuevo camino se dibuja bajo mis pasos y ha llegado el momento de recorrer la siguiente etapa de esta aventura que llamamos vida.
Dejo familia, amigos, mi ciudad, recuerdos; pero sobre todo dejo una parte de mi alma que siempre permanecerá en la tierra y las gentes que me vieron nacer y crecer. A todos ellos decirles que en mi corazón y mi memoria tienen su hueco.
No tengo nada más que decir, pues las buenas historias las traeré a mi regreso.








"Yo, ya no soy yo. Por lo menos no soy el mismo yo interior."

miércoles, 7 de julio de 2010

No quiero decir adiós

El Castigo de los Dioses

Sé que mi silencio ha sido demasiado largo,
que la distancia no era terrenal.
Sé que no merezco tus abrazos
y aun así no cejaré en reclamarlos.
Sé que mis noches arden por tu mirada,
que tu voz reverbera en las paredes de mi cárcel.
Sé que la tormenta nunca acaba
y aun así no me quejaré por empaparme.

Empujaré esta roca de castigo una y otra vez
hasta los confines elevados de la montaña,
y cuando la luz del sol bañe mi rostro,
cuando esté convencido de poder descansar
descubriré que la batalla he perdido,
tendré que volver a empezar.
Empezar encadenado a la fría piedra y al metal,
esperando la llegada del ave rapaz,
esa que arrancará algo de mí, de mi esperanza
y que jamás podré recuperar.













martes, 15 de junio de 2010

Tormenta de verano...



Al igual que la tormenta azota las calles con látigos de luz y tambores de guerra, en mi interior estalla el sudor de las nubes contra la frágil estructura de cristal que protege mi alma cansada y húmeda.
Son ya muchas las grietas que dejan correr los vientos fríos congelando las espinas que rodean a mi corazón de musgo y piedra, vientos sin piedad hechos para erosionar hasta las montañas más altas y a las rocas más fieras.
De nada sirve intentar escapar, huir de lo invisible es como correr bajo el agua, huir de lo invisible es correr hacia la nada; es luchar contra tu propia sombra al atardecer.
Llega la noche y la ensordecedora batalla no termina. Salpica la sangre, restallan los aceros de luz, gritan las voces rendidas, silencio en el rostro de la derrota y las grietas se convierten en hendiduras horrorosas.
El caos se apodera de mí y el pensamiento se transfigura en enjambre tedioso imposible de gobernar. Es imposible volar bajo una lluvia de plomo que poco a poco va calando de un piso a otro.
No tengo miedo a mojarme, lo que me asusta es no volver a secarme jamás, pudrirme como la madera a la deriva que flota sin un rumbo y sin ideales que la dirijan. Caer en el vacío de la anomia infinita.



miércoles, 9 de junio de 2010

Siguiendo la estela del Faro...



Vencedor y vencido

Se desgarran los papeles
de mi propia historia viva
y el tiempo
rompe su línea continua
dejando así escapar
las quimeras de antaño
y las venideras
que atacan sin clemencia
mi presente de quebranto
desgajado por la realidad mortecina.

El viento raja mi cara,
que ya no es rostro
ni es nada,
sólo niebla sin nombre,
pretéritas volutas grises
que forman la sombra
de una mentira
descarada y falaz.

Las noctámbulas heridas
que pasean irrisorias
me señalan como al reo
al que sólo le queda
una Luna para soñar.
Ya está escrita la historia
y a veces,
lo que está por llegar.

Cruel destino engañoso,
creas la falsa ilusión
de la infame desesperanza,
runas grabadas a fuego
en mi propia piel
que cuentan leyendas mordaces,
mitos que han de volver.

¿Quién se opone a lo escrito?
¿Quién se opone al destino?
Vencedor o vencido
qué más da
si uno muere con el pecho henchido,
en pie,
sabiendo que no se ha rendido,
que los falaces cuentos
son para los niños perdidos
sin gloria ni un camino.

Qué más da ganar o perder
cuando el juez
es un perro amaestrado
que ladra
a quien ladra su amo,
la mano invisible,
el horror inquisitivo.

No me importa
la victoria o la derrota,
ser vencedor o vencido.
No me importa el destino,
lo importante es sangrar
sin ser sometido,
dolor del guerrero,
sangre del estoicismo.

Qué más da ganar o perder
si uno muere con el pecho henchido,
en pie,
sabiendo que no se ha rendido.





martes, 1 de junio de 2010

El Club de los Poetas muertos II

"A pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo"



"Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso"

Creo que no puedo añadir nada más...

domingo, 23 de mayo de 2010

Por una simple imagen...

Estoico dolor

Algo se ha roto en mil pedazos dentro de mí,
no sé cuándo ni cómo,
pero es ahora
que siento los cristales estallar.
Uno tras otro
se precipitan en el lago
donde guardo todas mis penas,
lágrimas saladas de agua dulce
que amargan el silencio,
ese silencio imposible de uno mismo
cuando está con nadie.

¿Qué hacer cuando un corazón de piedra se quiebra
y vuelve a sangrar lava incandescente?
¿Qué hacer cuando el aliento
se convierte en un resuello entrecortado?
¿Qué hacer cuando el alma es un seísmo
que hace temblar toda tu piel, todo mi ser?

Algo se ha roto en mil pedazos dentro de mí,
no sé cómo ni cuándo,
pero es ahora
que siento los cristales estallar.
Uno tras otro
explosionan y me empujan,
me arrastran inevitablemente
hacia ese abismo sin explorar,
oscuridad dormida que comienza a despertar,
cada vez más lúcida,
cada vez más dolorida,
como realidades inconexas
que se mezclan en el recuerdo
para evocar batallas perdidas.

¿Qué hacer cuando los sueños son igual que la vigilia?,
vigilia tormentosa y repleta de espinas.
¿Qué hacer cuando las rosas sangran y se marchitan
entre unas manos de ponzoña y ruina?
¿Qué hacer cuando los pétalos se deshacen como el barro?,
frente a mí, frente a mis años, frente a mi vida.
Qué hacer si el amor es una quimera enloquecida
que rompe algo en mil pedazos,
no sé cómo ni cuándo,
pero es ahora que siento estallar los cristales
de espejismos y recuerdos olvidados.